domingo, 14 de febrero de 2010

Mi cama.

... y mientras tocaba mi guitarra, mi plumilla resbaló de mis dedos. Cayó justo donde menos lo esperaba y donde nunca me atreví a ver antes: debajo de mi cama. Con miedo -y un poco tembloroso debo decir- me aventuré a descubrir que había en ese extraño lugar, ese otro mundo que hay dentro de nuestra habitación.

Con las rodillas temblorosas agache mi cabeza, levante un poco el edredón, cuando entonces, sentí algo. No era un algo normal, sino un algo que me atraía hacia el. Sentí una fuerza extraña por todo mi cuerpo, algo me jalaba cada vez mas adentro, mas y mas, hasta que noté que estaba ahí: debajo de mi cama.

Debajo de mi cama, hay basura, zapatos, tesoros olvidados y una que otra telaraña. Debajo de mi cama hay también otras cosas que no todos pueden ver, cosas que aparecen solo si sabes lo que estas buscando. Ahí, bajo mi cama, encontré compañía en un espacio aparentemente vació, encontré lo que siempre busqué, lo que siempre anhelé, todo estaba ahí.

Todo mi mundo se encuentra en un espacio del tamaño de una cama, donde no me falta nada, y también donde siempre quisiera estar.

No encontré mi plumilla, pero encontré algo mejor: encontré mi felicidad.

1 comentario:

Dr. Dulcamara dijo...

Ya decía yo que a veces hay que buscar en los lugares más cercanos.

Saludos