jueves, 3 de julio de 2014

Llorar o no llorar, he ahí el dilema

Les dije que hablaría de esto la próxima vez y aquí va.

Debo aclarar que esto está totalmente fuera de lugar, si lo escribo es porque no lo puedo guardar dentro de mí y aun no aprendo a hablar con los gatos.
Como dije anteriormente amo a la madre de mi hijo, en su momento, después de nuestra separación, tratamos de estar juntos de nuevo pero no funcionó. Después de ese momento la dejé ir, se podría decir que incluso la olvidé. Hace tiempo ocurrió algo, me enamoré de ella. Si, de nuevo. Qué curioso, ¿no creen? Si se preguntan si quería estar de nuevo con ella la respuesta es si. Solo que cometí un error muy grande, dejé pasar demasiado tiempo y, el tiempo, es algo que fluye sin esperar a nadie.
Cuando le expresé mis sentimientos de nuevo le regalé un libro: Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Murakami. Es por mucho mi libro favorito, no se lo dije nunca a ella, y esta vez espero que no lea esto sino hasta después de leer el libro (de hecho, si por algún acto cósmico estás leyendo esto cierra la página por favor, no continúes y vuelve cuando lo hayas leído) pero la razón por la que es mi libro favorito es que cuando lo leo no dejo de verla en mi mente, en cada párrafo, en cada hecho que ahí se describe la veo a ella, nos veo a nosotros. Se lo dí con la esperanza de que ella sintiera lo mismo, que se diera cuenta a través de esas palabras que lo que yo siento por ella nunca cambiará. Quizá no pase así y solo le guste porque es un buen libro, pero para mí, así como muchas parejas tienen su canción, ese es nuestro libro y me encantaría que lo atesorara por eso.


El hecho es que el tiempo que dejé pasar nunca lo podré recuperar, y a pesar del esfuerzo que yo hice por volver a estar con ella el tiempo dictó la sentencia final (claro, yo también le ayudé con actos sumamente estúpidos, de los cuales huelga decir que me arrepiento).
Así que hoy apliqué la frase "si la amas déjala ir..." la verdad nunca antes me pasó por la cabeza hacer eso, siempre tuve la seguridad y la ilusión de que estaría con ella en algún momento. No cabe duda que nunca se deja de crecer y de aprender, y que el tiempo es el mejor maestro. Hoy aprendí, y mas que nada comprendí, que su felicidad también es la mía. Me duele mucho dejarla ir así, pero sé que es lo correcto, es quizá algo que debí hacer hace mucho tiempo.
A pesar de esto sigo con la idea de casarme con ella, en su momento ella también lo quería así, y ese sueño es algo que nunca dejaré ir. Que tonto ¿no?

Me aterra la idea de como serán las cosas de ahora en adelante, de lo que tendré que soportar... estando tan cerca y tan lejos. Aún así me siento un poco aliviado, pues sé que está con alguien que le dará lo que nunca encontró conmigo, alguien con quien sí pueda ser feliz durante mucho tiempo. Algo así como lo que les pasa a Summer y a Tom en 500 Days of Summer. De hecho es casi idéntico.
Pero ¿saben? ¿sabes? incluso ahora pienso en algo que me dijeron "dense el tiempo de enamorarse de nuevo" yo me enamoré de nuevo de ella y quería demostrarle que ella también se podía enamorar de mi una vez mas. Que egoísta ¿no creen? ¿no crees?


Hmm que difícil es hacerse a un lado, lo intentaré, y después lo volveré a intentar, o no. Quizá le pida matrimonio en dos años, o en 10, o nunca. Tal vez la olvide, tal vez me enamore de ella otra vez, o no. Igual y solo dejo ir el tiempo, igual y en otro momento, en otra vida...

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